Creando sentido y realidad desde la muerte
Espacios inspirados en Death Café para conversar sobre la muerte y celebrar la vida en Valparaíso.
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Desde pequeña, la muerte nunca me resultó ajena. En mi infancia recuerdo sentir curiosidad por aquello que muches evitaban nombrar, buscando comprender el silencio que dejaban las ausencias. Esa sensibilidad fue madurando con los años y, sin saberlo, me llevó a elegir el camino del Trabajo Social, una profesión que me permitió acompañar procesos vitales y comprender las múltiples formas en que las personas enfrentan la pérdida, el duelo y la finitud.
Vivo en Valparaíso, donde los cafés se han vuelto para mí lugares de encuentro y pausa. En una de esas conversaciones con una gran amiga descubrí el movimiento Death Café, traído a Chile por Jorge Browne y Matías Reeves a través del Proyecto Mokita, y gracias a esa experiencia obtuve los primeros lineamientos para realizar encuentros de manera independiente siguiendo los principios de esta franquicia social.
Como facilitadora mi intención no es enseñar ni dirigir, sino sostener el espacio para que cada voz tenga el mismo valor. Creo que hablar de la muerte nos mejora como personas porque nos conecta con lo esencial, la empatía, la presencia y la gratitud por la vida. En esos círculos todas las personas somos aprendices y espejos.
Los valores que me definen –la escucha empática, la facilitación grupal, mi mirada de trabajadora social y el acompañamiento consciente– se entretejen en cada encuentro. Mi propósito es simple: abrir un espacio seguro y humano donde hablar de la muerte sea también hablar de la vida.
Death Café no es terapia, ni religión, ni conferencia. Es un encuentro humano donde hablamos de la muerte para celebrar la vida: con honestidad, respeto y, a veces, con humor.
Nacido en Londres en 2011, el movimiento Death Café se ha extendido por todo el mundo, creando espacios sencillos y valientes para conversar sobre lo que a menudo evitamos, y descubrir en ello una fuente profunda de sentido.
En Valparaíso, nos reunimos en Terrúa Bistró, donde en noviembre de 2025 vivimos nuestro primer Café de la Muerte. Desde entonces, mes a mes, nos encontramos en la misma terraza para compartir café, conversación y silencios. Poco a poco hemos ido creciendo, tejiendo vínculos entre personas que eligen mirar de frente la muerte para valorar más la vida.
Nuestros encuentros siguen el formato oficial de la franquicia Death Café, por eso también son publicados en el sitio web oficial del movimiento, sumándose a una red global de diálogo consciente y sin fines de lucro.
Cada conversación deja una huella. Nos recuerda cuán preciosa es la vida y cuánto hay de perfecto en lo imperfecto, de belleza en lo que también duele. La invitación es simple pero desafiante: ven a conversar sobre la muerte y descubre cómo, al hacerlo, la vida se expande.
En un ambiente acogedor, compartimos alimentos mientras conversamos. La comida nos une y suaviza la intensidad del tema.
Sin agenda fija, cada participante aporta sus preguntas, miedos, curiosidades y experiencias sobre la muerte.
Lo que se comparte en el círculo permanece allí. Creamos un espacio seguro de respeto mutuo y escucha activa.
Los Death Cafés son siempre gratuitos. No hay costo para participar, solo la voluntad de conversar honestamente.
Los Death Cafés se realizan en fechas especiales que anunciamos previamente en nuestras redes. ¡No te pierdas el próximo!
¿Tienes preguntas sobre los Death Cafés? ¿Quieres coordinar un espacio para tu organización? Escríbenos.