Volver a Ser Humanos: Enfrentando los trastornos mentales y la muerte
Muchas veces, hablar de trastornos del ánimo y de ansiedad implica caer en un rótulo difícil de superar. En la década de los 90, tener un trastorno depresivo o de ansiedad era visto como una rareza y, en muchas ocasiones, la victimización por falta de comprensión era aún peor. Se empleaban calificativos como: Pobrecito, raro, anormal, depresivo, bajoneado, entre otros. En nuestro país, no era habitual enfrentar las enfermedades mentales con la importancia que merecen, a pesar de ser un componente fundamental en el funcionamiento del ser humano.
Lograr que una persona pueda levantarse, algo tan simple y casi una conducta habitual para muchos, es difícil para quien sufre estos trastornos. No es por falta de voluntad, sino porque existe el deseo de hacerlo, pero simplemente no pueden, y muchas veces la sensación de impotencia por no poder es más difícil que intentarlo. A veces, incluso compartirlo con los más cercanos es complejo; es ahí donde surgen muchas estrategias para ocultar y enmascarar el trastorno, para no molestar o para evitar ser percibido como diferente.
Afortunadamente, las cosas cambian. Hoy las enfermedades mentales están poco a poco ocupando un lugar importante por las altas cifras vinculadas a la muerte, ya sea por suicidio o por comorbilidades asociadas, que nos llevan también al término de la vida. Por lo tanto, vamos comprendiendo que todo está directamente relacionado con la muerte.
El ser humano nace intrínsecamente con la idea de preservar la vida en todas sus manifestaciones, una característica esencial de nuestra humanidad. Sin embargo, la decisión de poner fin a la vida genera temor y cuestionamientos sobre cómo estamos viviendo como seres humanos.
Paradójicamente, nace la invitación a "querer volver a ser humanos". ¿Por qué? Porque aún persiste el deseo de que la vida exista, aunque sea difícil.
Si te sientes así, ¡habla! Aunque no lo creas, un extraño puede escucharte y ayudarte. Recuerda que la naturaleza es más sabia que tú y que, si bien estás de paso, puede ser por un propósito distinto al que crees.